lunes, 10 de octubre de 2016

Lc. 11, 29-32 Los hombre de Nínive

Evangelio según San Lucas 11,29-32.

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.

Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.

El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.

El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Palabra del Señor

domingo, 9 de octubre de 2016

Lc. 17, 11-19 Los diez lepresos

Evangelio según San Lucas 17,11-19.

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea.

Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".

Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".


Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".

Palabra del Señor

sábado, 8 de octubre de 2016

Lc. 11, 27-28 Escuchar la Palabra de Dios

Evangelio según San Lucas 11,27-28.


Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo:
"¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".


Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

Palabra del Señor

viernes, 7 de octubre de 2016

Lc. 11, 15-26 Jesús y Belsebú

Evangelio según San Lucas 11,15-26.

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebú.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebú, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".

Palabra del Señor







jueves, 6 de octubre de 2016

Lc. 11, 5-13 Pidan y se les dará

Evangelio según San Lucas 11, 5-13


5 Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. 7 Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos». 8 Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
9 Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. 10 Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá.
11 ¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? 12 Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? 13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»

Palabra del Señor





miércoles, 5 de octubre de 2016

Lc. 11, 1-4 Jesús nos enseña cómo orar

Evangelio según San Lucas 11, 1-4


1 Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al terminar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.» 2 Les dijo: «Cuando recen, digan:
2 Padre, santificado sea tu Nombre,
2 venga tu Reino.
3 Danos cada día el pan que nos corresponde.
4 Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe.
 Y no nos dejes caer en la tentación.»

Palabra del Señor